por Valeria Menéndez
La historia de Miguel Woodward Iriberry (en la foto de portada, de bigotes y maletín, marcha en primer plano) ocupa un lugar singular en la memoria política de Valparaíso. Sacerdote, ingeniero, obrero industrial, dirigente sindical y militante del MAPU, su trayectoria reunió en una sola vida varias de las corrientes que atravesaron la radicalización política de América Latina durante las décadas de 1960 y 1970: la irrupción del movimiento obrero como actor político independiente, la crisis del viejo orden oligárquico, la Revolución Cubana, la renovación de la Iglesia posterior al Concilio Vaticano II y el surgimiento de un cristianismo que ya no se conformaba con predicar caridad hacia los pobres, sino que comenzaba a interrogarse acerca de las estructuras económicas que producían la pobreza. Woodward perteneció a esa generación de cristianos que llevó aquella conclusión hasta sus consecuencias políticas. Su vida terminó después del golpe militar de 1973: fue detenido por fuerzas vinculadas a la Armada, torturado y murió bajo custodia de agentes del Estado, mientras su cuerpo nunca fue recuperado. La documentación histórica registra su muerte el 22 de septiembre de 1973.