por Margarita Labarca
¿Quien lo quiere matar? Pues el gobierno, quien va a ser. Yo conozco muy bien la situación de los centros de reclusión en el mundo, pues he trabajado durante años en México en la Comisión Nacional de Derechos Humanos ( CNDH) precisamente en el área penitenciaria. Un querido amigo mío representó mucho tiempo al ACNUDH (Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos), que se ocupa de supervigilar las cárceles del mundo, y él me ha explicado que todas son horrendas sin excepción.
En 1955, el Primer Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, aprobó las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos. Se trataba de un punto de partida importante y, en 2015, la Asamblea adoptó normas ampliadas, conocidas como las «Reglas Nelson Mandela», en honor al que probablemente sea el recluso más conocido del siglo XX.
Las Reglas se basan en la obligación de tratar a todos los reclusos con respeto hacia su dignidad inherente y valor como seres humanos, así como en la prohibición de la tortura y de cualquier otra forma de maltrato.