Crisis del sistema y rebelión mundial: por qué la transición chilena no puede repetirse
La impresionante oleada de huelgas, piquetes y bloqueos que paralizó Italia el pasado 22 de septiembre no puede entenderse como un hecho aislado. El movimiento italiano —con miles de trabajadores tomando puertos, bloqueando autopistas y deteniendo el tránsito en las principales ciudades— constituye un episodio central de un reguero de movilizaciones que sacude simultáneamente a Europa y al mundo. De Francia a España, del Reino Unido al Sudeste Asiático, asistimos a una dinámica internacional en la que la lucha de masas emerge con potencia renovada, poniendo en cuestión no solo el genocidio sionista en Gaza, sino también la propia arquitectura del orden imperialista global. Este escenario de la lucha de clases internacional es determinante para el curso del proceso político que soporíferamente y en previsible clave electoral, tiene lugar en nuestro país.