por Alejandro Valenzuela Torres
En los barrios populares de Chile, el narcotráfico no es una excepción ni una «célula criminal» aislada: es parte orgánica de la economía política del capitalismo chileno. En el marco de la descomposición neoliberal, donde el Estado abandona a la clase trabajadora a su suerte y desmantela todo vestigio de protección social, el narco ocupa el lugar del patrón, del prestamista, del proveedor de empleos y del garante del orden. Su poder no se basa solo en las armas, sino también en las condiciones materiales creadas por el propio capitalismo.