por Ibán de Rementería
Después de la exitosa aprobación de la mega reforma tributaria en el Parlamento, ahora el Gobierno se aprestaba a someterle la reforma laboral, en esto la doctrina Quiroz es clara: el crecimiento económico se consigue mediante el aumento la inversión privada y éste depende de la disminución de los impuestos, así como, de la rebaja de los costos laborales.La reforma tributaria implica una disminución en el recaudo fiscal de unos US$ 4.400 millones anuales, un 7% del total, lo que afectará principalmente a las prestaciones de los servicios sociales del estado a la población en salud, educación, previsión social, vivienda, etc. y, también, seguridad ciudadana. El Ministro Quiroz celebro su triunfo parlamentario por la aprobación de la reforma tributaria manifestando que ese momento era: “el fin del comienzo”; osease, hay muchas otras reformas pro capital por venir.