Los últimos quince días ha transcurrido la mayor crisis institucional de que se tenga memoria. La simple develación de las comunicaciones del abogado Luis Hermosilla, ha sacado a la luz la podredumbre del poder y la descomposición institucional. El Congreso ha tomado la iniciativa destituyendo a dos importantes ministros de la Corte Suprema en una acción que el Gobierno de Boric se limitó a observar. Se trata del mayor golpe sufrido por la Corte Suprema en más de 200 años de vida republicana.
Luis Hermosilla Osorio
Chats revelan los favores entre Hermosilla y la suprema Vivanco: “¿Alguna posibilidad de que integres la Sala Penal mañana?”
por Nicolás Sepúlveda
Ángela Vivanco escribió por primera vez a Luis Hermosilla en marzo de 2018. Le pedía apoyo para llegar a la Corte Suprema. En el celular del abogado quedaron las huellas de los esfuerzos de ambos, ante La Moneda, magistrados y senadores, para lograrlo. Después de que ella asumió en la corte, los favores fluyeron en ambos sentidos. En una ocasión, el penalista le preguntó si tenía posibilidad de integrar sala en una causa que le interesaba y que involucraba a la PDI. La ministra le compartió al abogado información que aún no era pública referida a recursos judiciales que afectaban a Carabineros y Fuerzas Armadas, cuando Hermosilla trabajaba para Interior. Los dos coordinaron esfuerzos para bloquear la nominación de una candidata al máximo tribunal y apoyar a otros postulantes. Y cuando Vivanco debió concurrir en representación de la corte a la comisión parlamentaria que veía la acusación contra la jueza Silvana Donoso, antes de asistir le pidió a Hermosilla conversar sobre el tema, aunque él colaboraba en la defensa de la magistrada.
La entrega de Hermosilla: ¿Cuál es el significado de su encarcelamiento? ¿Por qué cae ahora?
por Gustavo Burgos
Todo juicio es una escenificación del poder. Lo que se ve en estrados son apenas las sombras de los conflictos sociales presentados rústicamente como conflictos normativos. La maratónica formalización del abogado Luis Hermosilla, un emblema y símbolo del poder político, un agente del régimen en el foro y quizá junto a Enrique Correa, un hombre en el que concurren todas las trenzas que articulan el gobierno del capital, debe considerarse como la mayor crisis sistémica de los últimos treinta años.