por Gustavo Burgos
Todo juicio es una escenificación del poder. Lo que se ve en estrados son apenas las sombras de los conflictos sociales presentados rústicamente como conflictos normativos. La maratónica formalización del abogado Luis Hermosilla, un emblema y símbolo del poder político, un agente del régimen en el foro y quizá junto a Enrique Correa, un hombre en el que concurren todas las trenzas que articulan el gobierno del capital, debe considerarse como la mayor crisis sistémica de los últimos treinta años.