por Manuel Medina
La confrontación comercial entre China y la Unión Europea trasciende con mucho la batalla por vender automóviles. Detrás de aranceles, cuotas y subvenciones emerge una disputa cada vez más intensa por mercados, industrias, tecnologías y materias primas. Y la historia obliga a tomársela muy en serio: conflictos semejantes entre grandes potencias capitalistas precedieron al gigantesco matadero que supusieron las dos guerras mundiales del siglo XX.