Los irreductibles trotskistas argentinos

por Pablo Stefanoni

En enero de 2020, varios medios argentinos pusieron fugazmente el foco en una activista sindical ferroviaria. Mónica Schlotthauer había pasado de su banca en el Congreso a su trabajo de siempre en el ferrocarril: la limpieza de la estación Once, ubicada en el centro de de la ciudad de Buenos Aires. En tiempo de críticas a la «casta política», el caso de esta parlamentaria resultaba una excepción. Una «puerta giratoria» no hacia las empresas, como ocurre a menudo, sino hacia su trabajo habitual, desde donde lleva adelante su activismo por un sindicalismo «de clase». Un año después asumió otra banca Alejandro Vilca, hasta ese entonces recolector de basura, quien obtuvo 25% de los votos en la provincia norteña de Jujuy, en la frontera con Bolivia, y el 8 de mayo de este año revalidó su popularidad con 13% de los votos como candidato a gobernador. Ambos pertenecen al Frente de Izquierda y de Trabajadores Unidad (FIT-U), que agrupa a las principales fuerzas trotskistas del país.

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¿Quién le teme a Pedro Castillo?

por Pablo Stefanoni

La elección peruana ha generado una verdadera histeria entre las elites limeñas y una campaña de demonización del candidato cajamarquino. El escenario, de confirmarse la victoria de Pedro Castillo, tiene altas dosis de incertidumbre. Pero estas se vinculan poco con los fantasmas que promueve el anticomunismo zombi que recorre el país.

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«El gran reemplazo»: de la paranoia al discurso del odio en la extrema derecha

por Pablo Stefanoni

El temor a un supuesto ocaso de la civilización occidental a manos del islamismo alimenta teorías y redes de supremacistas blancos en distintas partes del mundo. El temor a un supuesto ocaso de la civilización occidental a manos del islamismo alimenta teorías y redes de supremacistas blancos en distintas partes del mundo. 

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Iglesias evangélicas, un poder que crece en América Latina

por Pablo Stefanoni //

 

A mediados de 2014, en San Pablo, la iglesia Universal del Reino de Dios inauguró un colosal complejo presentado como el Templo de Jerusalén redivivo. «Es un regalo de Dios tener también en Brasil el Templo de Salomón», dijeron en la escenificación del poder evangélico a la que asistió una gran cantidad de líderes políticos, incluida la presidenta Dilma Rousseff. Se trató sin duda de una de las expresiones de la emergencia evangélica en América Latina, un fenómeno que, durante años, se fue procesando de manera silenciosa, mereció escasa atención de parte de los analistas políticos y quedó limitado a los antropólogos de la religión. Solo las denuncias mediáticas y judiciales contra magnates como el obispo Edir Macedo ponían el tema en el centro de las noticias

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