por Alejandro Valenzuela Torres
La reforma al mercado de capitales que el gobierno de José Antonio Kast presenta este miércoles ha sido construida discursivamente como una iniciativa destinada a «profundizar» el mercado financiero, facilitar el acceso a la vivienda y recuperar una plaza bursátil que habría perdido dinamismo. Pero detrás de ese vocabulario técnico aparece una orientación política bastante más precisa: movilizar recursos, garantías y modificaciones regulatorias del Estado para mejorar las condiciones de acumulación del capital financiero. No estamos simplemente ante una desregulación clásica, donde el Estado se retira y deja actuar al mercado. Estamos ante algo diferente y característico del capitalismo contemporáneo: un Estado que interviene activamente para reducir riesgos privados, ampliar mercados y mejorar la rentabilidad esperada del capital.