por Alejandro Valenzuela Torres
El Paro Nacional del 2 y 3 de julio de 1986 no fue una protesta más dentro del largo ciclo de resistencia contra la dictadura. Fue, probablemente, el punto más alto del enfrentamiento popular abierto contra Pinochet desde el golpe de Estado de 1973: una huelga general política, de masas, con participación obrera, poblacional, estudiantil, profesional y territorial, que condensó en dos días toda la rabia acumulada desde las jornadas nacionales de protesta iniciadas en mayo de 1983.