Cuando se escribe o se habla de José Santos González Vera, es un lugar común referirse a su condición de anarquista sin mayores precisiones acerca de la profundidad, alcance y duración de su compromiso con “la Idea” libertaria. Admiradores y detractores, exégetas, críticos, literatos, historiadores, periodistas, tesistas, compiladores de sus escritos de prensa y un sinfín de estudiosos de su obra han coincidido en subrayar el anarquismo como el rasgo político-ideológico central de su existencia, desde los primeros años de la adolescencia hasta su muerte. Si bien dicha afirmación contiene elementos de verdad —puesto que las trazas de su actividad en la corriente ácrata chilena en la segunda década y la primera mitad de la tercera década del siglo XX son numerosas, y ello coincide además con su propio testimonio—, no es menos cierto que, como veremos a continuación, el anarquismo de González Vera a partir de la segunda mitad de los años 20 queda en entredicho si se analizan con atención numerosas fuentes relacionadas con este escritor.
José Santos González Vera
Centenario de la quema de libros en Santiago
por Felipe Portales
En Chile conocemos dos quemas históricas de libros efectuadas en el siglo XX: Las de Hitler y Pinochet, realizadas poco después de sus respectivos ascensos al poder. Pero en Chile hubo otra –muy desconocida- azuzada por el Gobierno de Juan Luis Sanfuentes en 1920.
Esta última se inscribió en el contexto de los esfuerzos de dicho gobierno para escamotear el triunfo electoral del candidato de la Alianza Liberal, Arturo Alessandri. Aquella elección, que se realizó el 25 de junio, se dio en un marco de extrema polarización y fue la primera en que la derecha desarrolló una “campaña del terror”, llegando grotescamente a plantear que Alessandri podía constituir una amenaza de que se extendiera la revolución bolchevique en Chile, llegándolo a llamar el “Lenin chileno” (ver René Millar.- La elección presidencial de 1920; Edit. Universitaria, 1981; p. 143).
Enrique Espinoza y la Revista Babel. Del sincretismo ideológico al trotskismo intelectual. Recepción de la ideología trotskista en Chile (1936-1945)
por Sebastián Hernández //
Aquí se confunde el tropel -de los que a lo infinito tienden- y se edifica Babel -en donde todos se comprenden.
Revista Babel, mayo 1939.
La presente investigación se centra en la figura de Enrique Espinoza, su entorno intelectual como lo es la revista Babel y –en menor medida- su precedente, la revista SECH. Aquí observaremos cómo este escritor a través de sus diferentes trabajos logró encasillarse como un intelectual de renombre en el país y en el continente, generando una atmósfera intelectual como pocas, las cuales trajeron consigo respuestas ideológicas e intelectuales, como muy escasas veces se ha dado en nuestro territorio.