El arraigo histórico del anarquismo en España

por Arturo Rodríguez

Desde la llegada de la Primera Internacional a España en 1868 hasta la Guerra Civil, la historia del obrerismo en nuestro país estuvo íntimamente ligada al anarquismo. Al igual que en otros países, en particular de raigambre campesina, como Italia, Portugal o, en las Américas, México o Perú, los anarquistas fueron los pioneros del movimiento obrero.

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A las armas, compañeras y compañeros

por Marcel Claude

Propongo que sigamos con la vieja costumbre de la pasión revolucionaria, a la que retornamos como se vuelve siempre al amor, pero, sin MEOnes ni Sanchez Panza ni esa izquierda rosa posmoderne del Frente Amplio, más bien, como cantaban los que resistieron a Franco: Al Vent, de cara al viento, con las manos, el corazón y los ojos al Vent.

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Guerra Civil española: así se puso la Iglesia de lado de Franco

por José Antequera

Apenas dos meses. Ese fue el tiempo que tardó la Iglesia católica española en dar carta de legitimidad al golpe de Estado de Franco y bendecir la guerra civil como “cruzada nacional” contra la República. Sin embargo, 83 años después, la curia aún no ha pedido perdón por situarse de lado de unos sublevados cuya aventura costó un millón de muertos y sangrientas tropelías y crímenes contra la humanidad como nunca antes se habían visto. Hoy existen suficientes documentos, tanto escritos como radiofónicos, para saber con meridiana exactitud qué fue lo que pasó y cuál fue la posición de los obispos españoles en aquellos momentos trágicos para el país. Los revisionistas de la historia, esos mismos que apuestan por resucitar el franquismo en pleno siglo XXI, tratan de darle la vuelta a la realidad. Pero los hechos son los hechos.

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13 rosas rojas: que sus nombres no se borren en la historia

por Julio Gálvez Barrraza

El 4 de agosto de 1939, mientras el «Winnipeg» zarpaba de Trompeloup con más de dos mil refugiados españoles con destino a Valparaíso, la prensa derechista chilena atacaba duramente el asilo otorgado a los republicanos. Si los refugiados no hubieran cometido crímenes ni delitos no huirían hoy de la justicia de Franco, ni hubieran tenido que salir de España. Esta aseveración se caía al momento; en la España de la posguerra, en la España de Franco, los fusilamientos a los vencidos era el pan de cada día.

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Agustín Guillamón: La Revolución de los Comités en la Barcelona revolucionaria

por Juan García Brun

Hambre y violencia en la Barcelona Revolucionaria. De junio a diciembre de 1936. La situación excepcional de crisis institucional y revolución social, provocada por el alzamiento militar y la guerra civil, fueron el fértil terreno en el que proliferaron los revolucionarios, difamados como “incontrolados”, que se tomaron la justicia por su mano. 

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Hemingway: 
Despacho de la Guerra civil española (20 de abril 1937)

Hoy es el décimo día de nutrido bombardeo indiscriminado de objetivos no militares en los barrios centrales de Madrid. Desde las cinco de la mañana la ciudad ha sido bombardeada por baterías de seis y tres pulgadas y baterías antiaéreas desde la colina de Garabitas, y dondequiera que vaya y a cualquier hora del día, durante el lanzamiento de más de doscientas granadas, no puedo perder de vista ni dejar de oler el polvo de granito gris blanquecino y el olor acre, altamente explosivo, ni evitar la vista de los muertos y heridos y de las mangueras que lavan, no el polvo sino la sangre de calles y aceras. 

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80 años del término de la Guerra Civil española: la historia oculta

por Alfons Cervera

“En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”. Era el bando que el 1 de abril de 1939 anunciaba la paz después de tres años de guerra. Eso decía el bando. Lo que no decía es algo que con demasiada frecuencia se olvida desde entonces: lo que empezaba ese primero de abril no era la paz sino la victoria. Y no la victoria de las tropas nacionales sino -con todos los rigurosos matices que se quiera- la victoria de las tropas fascistas. Lo primero que hacen las dictaduras es robarnos el lenguaje y cambiarlo por el suyo. Todavía hoy se sigue hablando del bando nacional, como si las palabras no significaran nada. O como si las palabras significaran lo contrario de lo que dicen. Como escribe José Bergamín, hay palabras que dicen “menos de lo que dicen y más de lo que callan”.

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Andreu Nin:Las posibilidades de un fascismo español

¿Es posible un fascismo español? ¿Tiene éste probabilidades de surgir, desenvolverse y triunfar? Antes de contestar estas preguntas que tantos se habrán formulado en estos últimos tiempos, particularmente después de la victoria de los nazis en Alemania, es indispensable precisar la noción de fascismo, definir claramente el contenido de este término. Esto tanto más necesario cuanto que la confusión que existe sobre el sentido del mismo es verdaderamente extraordinaria. Para el centrismo estalinista, por ejemplo, fascistas fueron los gobiernos Brüning y Papen, en Alemania; fascista era la dictadura de Primo de Rivera y de Berenguer; para el Partido oficial español, son fascistas los agrarios, la Lliga de Catalunya, Sanjurjo; hay el socialfascismo, el anarcofascismo. Para los anarquistas, todos los gobiernos, sin excepción, son fascistas, desde el italiano a la dictadura proletaria de la URSS, pasando por la República española. En los medios burgueses y pequeñoburgueses la confusión no es menor, y así se habla en los mismos de fascismo ruso, de fascismo de la Esquerra (aludiendo a la acción de los famosos “escamots”) y de fascismo socialista.

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Emma Goldman: Durruti ha muerto pero está vivo todavía

Durruti, con quien estuve hace nada más que un mes, perdió su vida en los combates de las calles de Madrid.

Conocía a este rebelde del movimiento revolucionario y anarquista español solamente por mis lecturas sobre él. Desde mi llegada a Barcelona pude conocer muchas historias tan fascinantes sobre Durruti y su columna que me animaron a ir al frente de Aragón donde era el espíritu que guiaba a las bravas y valientes milicias que luchaban allí contra el fascismo.

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Entrevista a Grandizo Munis: lecciones de una derrota (1939)

¿Crees que las causas de la caída de Barcelona han sido estrictamente militares, y debidas únicamente, como lo escribe en Francia la prensa del Frente Popular, a la formidable superioridad de los franquistas en cuanto a armamento?

Esta superioridad es innegable. Era incluso mayor de lo que comúnmente se cree, a pesar de la ayuda soviética y debido a las responsabilidades que recaen en este punto sobre las organizaciones obreras españolas e internacionales. Pero las razones profundas del desastre catalán, como de las demás derrotas gubernamentales durante la guerra civil, sólo pueden hallarse en la política del bloque gubernamental del Frente Popular. Hay que darse cuenta que esta política apuntaba desde el 20 de julio de 1936 a debilitar las conquistas del proletariado. Militarmente, a pesar de la propaganda del Frente Popular, esta política sólo podía crear una «disciplina» en el sentido burgués de la palabra, mecánica y represiva, sin dar a los soldados organización y capacidad técnica. Los resultados concretos fueron el monopolio de todos los mandos en manos de arribistas sin capacidad militar, lo cual conllevaba una disciplina que sólo se ejercía contra los soldados para mantener los privilegios de los advenedizos. Mientras que los verdaderos proletarios que habían hecho la experiencia de la guerra y habían adquirido capacidades militares seguían siendo simples soldados, o eran relegados a puestos inferiores. Los soldados tenían el sentimiento que la organización del famoso «ejército popular» sólo se hacía para garantizar los privilegios de los advenedizos y de la casta militar para impedir cualquier actividad política a la base. En los momentos decisivos y peligrosos, esta organización conducía inevitablemente a la huida del mando o a su paso al enemigo, a la derrota de las tropas que se sentían traicionadas, a una retirada caótica, a innumerables pérdidas de material, debidas mucho más a la incapacidad o al derrotismo del mando militar «popular» que al avance o capacidad del enemigo. En cuanto a la actitud característica de los militares profesionales se puede citar al general Rojo, oficial profesional, comandante al principio de la guerra y responsable directo de la derrota de Borox, Illiesca y Getafe, con el general Puydengolas. Los comités de milicianos los acusaron a ambos de traición concertada. Arrestaron a Puydengolas y lo fusilaron. Pronunciaron la misma sentencia contra Rojo que pudo escapar y esconderse en el Ministerio de Guerra bajo la protección de Largo Caballero. De ahí salió para convertirse en… Jefe del Estado Mayor. Se podrían citar muchos más ejemplos de este tipo para caracterizar la actitud de los militares profesionales que siguieron «fieles» a la «República». Al principio traicionaban de forma deliberada. Cuando se percataron de la política resueltamente anti-obrera y contra-revolucionaria de Negrín, pudieron manifestar mayor fidelidad a la burguesía. El proletariado seguía desconfiando igualmente de ellos. La fidelidad al Frente Popular ya sólo significaba para ellos fidelidad a la burguesía que reprimía a los obreros. La traición había sido canalizada por una vía más estrictamente política.

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Trotskismo vs. frentepopulismo en la Guerra Civil Española

de Spartacist League //

Las Jornadas de Mayo de 1937 en Barcelona marcaron la culminación de una década de revolución y contrarrevolución en España, que comenzó con la caída de la dictadura militar de Primo de Rivera en 1930 y de la monarquía un año después, y terminó cuando el general Francisco Franco aplastó la República en 1939. El grueso de la burguesía se alineó con la reacción franquista, apoyada por la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini. El gobierno republicano burgués incluía sólo la sombra de la burguesía, un puñado de políticos republicanos de izquierda. Sin embargo, como insistió Trotsky, esta “sombra” fue la clave para subordinar las organizaciones obreras al orden capitalista y descarrilar la revolución proletaria.

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Guerra Civil española: a 79 años de Las Trece Rosas

Guerra Civil Española

por Arantxa Cancelier //

El 5 de agosto  se cumplen 79 años del fusilamiento de: Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Avelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García, Ana López Gallego y Luisa Rodríguez de la Fuente.

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Simone Weil: lucidez y delirio

por Antonio García Vila //

Como a menudo se ha afirmado Simone Weil es una mística del siglo XX. Algo aparentemente contradictorio, pues el pasado siglo ya no parecía una época propicia para tales devaneos con el más allá –o el más acá, según se mire–, pero lo cierto es que Simone Weil tampoco es un personaje “normal”.

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La Iglesia en la guerra civil española: memoria histórica, asesinatos y beatificación

por Jaume Botey //

La beatificación masiva de religiosos, religiosas y sacerdotes fusilados durante la Guerra Civil en la zona republicana constituye, objetivamente, una nueva humillación a los fusilados por los franquistas, que durante más de 70 años han sido silenciados. Franco los castigó con la condena y la muerte y la Transición los castigó con el olvido. El pretexto era no reabrir heridas. Quienes gestionaron la Transición temieron que poner a la luz pública lo que ocurrió podía poner en cuestión el alzamiento, la guerra, el franquismo y la misma Transición, es decir, los cimientos de la España actual. Porque todo el mundo desea que los “suyos” desempeñen el papel de víctimas y no el de victimarios.

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La conversión de Pablo Neruda

 

por Niall Binns//

La trascendencia de la guerra española en la literatura universal se mide con toda claridad en dos autores: George Orwell y Pablo Neruda (1904-1973). Nunca llegaron a conocerse pero me gustaría pensar que se vieron desde lejos en el otoño de 1927, siluetas distantes sobre las cubiertas de sus respectivos barcos, rumiando cada uno las incógnitas de sus nuevos destinos, mientras uno abandonaba Rangún para volver a Europa después de cinco años en la policía militar del Imperio Británico y el otro avanzaba hacia la misma ciudad para asumir su puesto de cónsul de Chile, iniciando así un largo descenso al infierno. Un cuarto de siglo después, las obras de estos dos escritores serían los paradigmas de los grandes bloques en que se había dividido el mundo: el apocalíptico anticomunismo de 1984 por un lado; el fervoroso comunismo de Canto general por otro. La existencia de ambos libros está directamente relacionada con la experiencia de sus au tores en la guerra de España.

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Andreu Nin: el proletariado español ante la revolución (1931)

por Andreu Nin//

I. LAS CAUSAS FUNDAMENTALES DE LA CRISIS ESPAÑOLA

Existe una tendencia, muy difundida, a considerar el 14 de abril de 1931, fecha de la proclamación de la República, como el coronamiento de una revolución que ha llegado a su fase definitiva. En realidad, el 14 de abril no ha sido más que una etapa (ciertamente importantísima) del proceso revolucionario que ya desde el siglo pasado se está desarrollando en nuestro país y que, empleando una frase de Karl Liebknecht, puede ser considerado como “un largo malestar”. Las etapas más importantes de este proceso han sido las guerras civiles, los alzamientos revolucionarios del siglo XIX, la aparición del movimiento nacionalista en Cataluña, la “semana trágica” de 1909, la tentativa de huelga general revolucionaria de 1911, la constitución de las Juntas de defensa, la revolución frustrada de 1917.

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Enrique Espinoza y la Revista Babel. Del sincretismo ideológico al trotskismo intelectual. Recepción de la ideología trotskista en Chile (1936-1945)

por Sebastián Hernández //

Aquí se confunde el tropel -de los que a lo infinito tienden- y se edifica Babel -en donde todos se comprenden.

Revista Babel, mayo 1939.

La presente investigación se centra en la figura de Enrique Espinoza, su entorno intelectual como lo es la revista Babel y –en menor medida- su precedente, la revista SECH. Aquí observaremos cómo este escritor a través de sus diferentes trabajos logró encasillarse como un intelectual de renombre en el país y en el continente, generando una atmósfera intelectual como pocas, las cuales trajeron consigo respuestas ideológicas e intelectuales, como muy escasas veces se ha dado en nuestro territorio.

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