A 90 años del natalicio de Víctor Jara: «Yo no canto por cantar»

por Gonzalo León

La singular trascendencia de su música, que enhebró con maestría con sus convicciones políticas, fue resultado de una intensa actividad de investigación artística también en otros campos, como el teatro, en el que Víctor Jara fue una referencia incluso antes que con sus canciones. Parte de esa historia se recorre en el texto que sigue, que lo rescata como el verdadero artista integral que fue.

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John Keats entre Cortázar y Borges: una subterránea batalla

por Gonzalo León

En Chile las figuras de Cortázar y Borges suelen asociarse a la centralidad de la literatura argentina, pero lo cierto es que primero la ocupó Cortázar y luego Borges. Con los años, sin embargo, la obra de Cortázar ha sido asociada a un tipo de literatura adolescente en oposición a la complejidad que ofrece la de Borges. Muy pocos escritores han escapado de esa oposición; entre ellos se puede mencionar a Juan José Becerra, que el año pasado publicó la novela ¡Felicidades!, cuya historia gira en torno al autor de Rayuela.

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El color del tiempo

por Gonzalo León

A finales del siglo XVI, cuando la poesía inglesa recién comenzaba de la mano de Petrarca, hubo poetas que decían que escribían con la memoria que, como se sabe, es un instrumento para retener la experiencia. Con el tiempo, el sueño también pasó a ser importante, incluso para algunos autores con mayor relevancia que la memoria: William Blake, un siglo más tarde, fue uno de los primeros. Y con el psicoanálisis el sueño pasó a tener más relevancia, cosa que atestiguó el surrealismo tanto en el arte como en la literatura.

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Lo que no perdimos en el fuego

por Gonzalo León

Frank Kafka, Gertrude Stein, Virginia Woolf, Robert Musil, James Joyce y Marcel Proust revolucionaron la narrativa de principios de siglo XX. Mientras Kafka (1883-1924) innovó en el personaje literario y en el lenguaje que empleó (un alemán empobrecido, como señalaron Gilles Deleuze y Felix Guattari), Proust (1871-1922) lo hizo en el argumento y en el narrador en primera persona, que a veces parecía, especialmente en los siete tomos de En busca del tiempo perdido, un narrador en tercera y casi omnisciente. Sin embargo, de ambos se ha tenido la equivocada idea de que dejaron muchas cosas al azar, sobre todo en la construcción y difusión de sus obras. A Kafka y a Proust los unen muchas cosas: la obsesión por corregir, la delicada salud, el interés por que sus libros traspasaran las fronteras de sus países, la conciencia de haber construido algo nuevo, cierto atormentamiento vital, la estrecha relación con sus editores, pero de ninguna manera cierta desidia como a veces algunos los han hecho aparecer.

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