En agosto de 1936 inició el juicio contra los 16, el primero de los conocidos Juicios de Moscú. Viejos bolcheviques, compañeros de batallas de Lenin, dirigentes de la Revolución rusa de 1917, fueron acusados de los crímenes más atroces y de participar en una conspiración contrarrevolucionaria, y la mayoría fueron condenados a muerte. El Partido Bolchevique fue liquidado y convertido en un aparato burocrático: la gran mayoría de los miembros del CC de 1917 fueron asesinados por el régimen de Stalin. Trotski dijo que esta fue una guerra civil unilateral contra el partido de Lenin. Él, que ya se encontraba en el exilio, fue acusado de dirigir una red internacional que atentaba contra el gobierno soviético. Trotski fue condenado sin haber tenido la posibilidad de ser escuchado. Tiempo después, se instauró en México una comisión independiente, conocida como la Comisión Dewey, que revisaría las pruebas de manera rigurosa y concluiría que Trotski era inocente de las acusaciones.
El régimen de Stalin no fue la evolución del bolchevismo, sino su opuesto. La prueba más clara es que liquidó a la generación que encabezó la Revolución de Octubre. Presentamos, a 90 años del inicio de los Juicios de Moscú, el capítulo de El Partido Bolchevique, del historiador comunista Pierre Broué, dedicado a estos procesos.