por Ariel Petrucelli
Retardada por la pandemia, la crisis económica que se venía gestando en la Argentina se desató en los últimos meses del gobierno de Fernández y se aceleró durante las primeras semanas del gobierno de Milei. Y a la crisis económica se añade ahora una profunda crisis política. Sucede que el bisoño presidente exhibe una explosiva mezcla de ideología liberal en exceso y torpeza política. Inició su mandato con un torpe Decreto de Necesidad y Urgencia que desató una andanada de amparos judiciales que lo dejaron en el limbo antes incluso de que lo discutieran los legisladores. Luego envió al Congreso una Ley Ómnibus que debió retirar en menos de lo que canta un gallo. Aunque el ejecutivo consiguió que los legisladores le aprobaran la ley en general (en realidad una ley significativamente recortada a la que se le suprimió, por ejemplo, el fundamental capítulo fiscal) el debate de los artículos en particular no resistió ni una sesión. La Ley fue retirada, regresando a su debate en comisiones.