por Alejandro Valenzuela Torres
En una entrevista de ya algunos años concedida a El País, Thomas Piketty —autor de El capital en el siglo XXI y Capital e ideología— vuelve a advertir que “estamos en una situación similar a la que llevó a la Revolución Francesa”. El diagnóstico parece audaz: privilegios fiscales, concentración de riqueza, crisis de deuda, tensiones entre norte y sur. Sin embargo, su conclusión no es la expropiación del capital sino su reordenamiento tributario. No la abolición de la propiedad privada de los grandes medios de producción, sino un capitalismo “participativo” más civilizado. El tiempo no ha hecho más que evidenciar las feroces limitaciones de la crítica pequeñoburguesa al orden capitalista.