He estado pensando en Moisés y en su ira cuando bajó del monte y encontró a los israelitas adorando al becerro de oro.
La ecofeminista que hay en mí siempre se sintió incómoda con esta historia: ¿qué clase de Dios es el que está celoso de los animales? ¿Qué clase de Dios quiere acaparar para sí toda la sacralidad de la Tierra?