por Mario Aguirre Montaldo
Muchas personas no conciben la cantidad de establecimientos educacionales que había en un campamento minero enclavado en la cordillera de los Andes, como parte de la dificultad para comprender que aquella pequeña ciudad constituyó una metrópoli completa y autosuficiente.
Partimos con la Escuela Pública Número 10, la más lejana de la zona central. Se encontraba relativamente cerca de La Junta entre los edificios 200. Era una escuela pequeña y una de las más antiguas del campamento. El tren giraba en torno a ella en una de sus vueltas para llegar a la estación final. Una verdadera joya arquitectónica de gran simpleza, testigo del estilo de edificación de los inicios del siglo 20.