El monje de Tanilvoro

por Mario Aguirre

Tras un juicio sumario un juez sentenció a cárcel a Jesusmundo Carrasco, quien permaneció no solo cautivo en una celda de la prisión ordinaria de Rancagua, sino además atado con una gruesa cadena. Se decía que era un falso profeta que pronosticaba la inminente llegada del Anticristo, quien una tarde cualquiera saldría desde uno de los socavones de la mina de cobre El Teniente en la cordillera y bajaría a la ciudad provocando los mayores pánicos y perjuicios imaginables, desparramando su maldad por pueblos, campos y villorrios. Esto aconteció el año 1944, época en que, por influencia europea y especialmente española, el tema del Anticristo se ponía una vez más de actualidad.

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