por Elisenda Frisach
Hay en este espléndido acercamiento de Ken Loach a la Guerra Civil una secuencia clave, que sintetiza, formal y temáticamente, todas las virtudes que atesora la película. Se trata de aquella en la que el protagonista, David Carr (Ian Hart), habiéndose unido a las Brigadas Internacionales, y por tanto dejando atrás su pasado como soldado del POUM —partido cercano al trotskismo—, acata las órdenes de sus superiores y se aposta en la sede del Partido Comunista de Barcelona para defenderla de los milicianos de la CNT —de pensamiento anarquista—, que se sienten agraviados porque la policía los ha despojado de la Telefónica, entidad en su poder desde que fracasara el levantamiento militar en la Ciudad Condal.