por Gustavo Burgos
La firma del memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán ha abierto una intensa discusión política acerca de quién ganó realmente la guerra. Para la gran burguesía imperialista el debate gira en torno a si Donald Trump obtuvo una victoria estratégica o si las concesiones negociadas por J. D. Vance transformaron un éxito militar parcial en una derrota diplomática. Por otro lado, desde amplios sectores de la izquierda “campista”, en cambio, el acuerdo es presentado como una derrota histórica de Washington: Irán preserva su régimen político, mantiene la continuidad de su programa nuclear civil, recupera activos congelados, obtiene un gigantesco fondo de reconstrucción y consigue el levantamiento progresivo de las sanciones que durante décadas asfixiaron su economía.