por David Rey
Hace 10 años que ETA abandonó las armas, y 3 desde que anunció su disolución. Los marxistas saludamos ese paso en su momento, un sentimiento compartido por millones de personas comunes en el Estado español. En cambio, la derecha, las asociaciones de víctimas del terrorismo vinculadas a ésta, y el aparato del Estado, nunca disimularon su decepción con este resultado.