por Maxi Nieto
Hablar hoy, de la mano de Marx, de clases sociales, reivindicando su centralidad para el análisis social contemporáneo, constituye una vía preferente de acceso a la comprensión teórica del modo de producción capitalista como una verdadera totalidad estructural –con su propia lógica de funcionamiento y leyes objetivas de movimiento–, y con ello también al conocimiento preciso de su manifestación actual ya plenamente mundializada. Y representa esa vía privilegiada de discernimiento teórico porque, en tiempos de regresión social globalizada y recomposición política de las fuerzas sociales en conflicto, el análisis de clases posee hoy más que nunca la inestimable virtud de delimitar nítidamente y de manera inmediata los campos enfrentados en el debate que atraviesa a toda la ciencia social preocupada por la emancipación humana, esquemáticamente, y en último término, entre marxismo y postmarxismo, y revela directamente también las implicaciones y potencialidades políticas de cada uno de ellos.