por Manuel Medina
Durante años nos han estado repitiendo una historia bastante simple: el mundo estaba dividido en dos grandes bandos durante la Guerra Fría, luego se disolvió la URSS, y Estados Unidos quedó como el gran jefe del planeta. Todo lo demás parecía girar a su alrededor: guerras, economía, cultura, hasta las modas. Pero últimamente esa historia empezó a sonar vieja.
¿Y si ya no hay un solo jefe? ¿Y si estamos entrando en una etapa donde varios países tienen el poder de decidir, de influir, de marcar el rumbo del mundo? A eso algunos lo llaman “multipolaridad”, y lo venden como si fuera una oportunidad de oro: un mundo más justo, más equilibrado, donde no haya un solo matón en el barrio.