por El Porteño
La madrugada del 8 de septiembre de 1986, una camioneta sin identificación oficial recorría Santiago como tantas otras en aquellos años de plomo. Pero esa noche no fue una más. En sus asientos, cuatro hombres armados con metralletas y una lista. A las pocas horas, el cuerpo de José Carrasco Tapia, periodista, militante del MIR y editor internacional de Análisis, yacía cosido a balazos en el kilómetro 18 del camino a Tiltil. El régimen había decidido responder con sangre al atentado contra Pinochet ocurrido el día anterior. José fue uno de los cuatro ejecutados extrajudicialmente por la CNI en represalia. Fue también, quizás sin saberlo, el último periodista asesinado por la dictadura. El último de una estirpe.