por Fernando López MacKenzie
Desde octubre de 2019, en Chile se consolidó un fenómeno que pocos previeron en su magnitud: la virtualización total del activismo político popular. Lo que antes pasaba por el mural, el panfleto, la reunión territorial o el periódico de organización, hoy ocurre casi exclusivamente en redes sociales, grupos de WhatsApp y transmisiones en vivo. Una migración política sin retorno —hasta ahora— que exige ser analizada con rigor materialista, sin mistificaciones ni romanticismo.