por Michael Krätke
Eduard Bernstein fue —y sigue siendo— una de las figuras más controvertidas en la historia del marxismo y el socialismo europeos. Para la mayoría de los partidarios de la izquierda, se le consideraba el padre del «revisionismo», algo desafortunado y con mala reputación. Según la mitología leninista y marxista ortodoxa, envenenó las mentes y las almas del proletariado con ilusiones reformistas, desviándolo del camino revolucionario. Según algunos de sus admiradores posteriores, Bernstein allanó el camino —e incluso creó nuevas perspectivas— para una auténtica visión socialdemócrata y una política reformista coherente dentro del movimiento obrero. Su legado, aunque en gran parte desconocido, sigue siendo objeto de debate hasta el día de hoy. Desafortunadamente, gran parte de su vasta obra nunca se ha traducido, y se conoce poco de ella en el mundo anglo-parlante. Bernstein fue uno de los escritores más prolíficos entre los intelectuales socialistas de su tiempo. Una edición de sus obras completas, que incluyera su extensa producción periodística y sus manuscritos inéditos, constaría de al menos veinticinco gruesos volúmenes. Dicha edición sigue siendo un anhelo.