por Gustavo Burgos
Desde El Porteño expresamos nuestra solidaridad activa con la abogada de derechos humanos Karina Riquelme Viveros, nuevamente sometida a una campaña de hostigamiento, vigilancia y persecución judicial mientras ejerce la representación de la familia de Julia Chuñil, mujer mapuche y dirigente comunitaria cuya desaparición remeció al país. No estamos frente a un episodio aislado ni ante una mera controversia procesal. Lo que se despliega contra Riquelme forma parte de una política de disciplinamiento contra quienes, desde la defensa jurídica, social y política, se atreven a enfrentar los montajes, la violencia estatal y la criminalización del pueblo mapuche.