por El Porteño
Este 29 de julio se cumplen veinte años de la muerte de Juan Yáñez Gutiérrez, obrero, internacionalista y constructor de una organización revolucionaria a ambos lados de la cordillera. Recordarlo no constituye un ejercicio ceremonial ni una simple evocación afectiva. Su figura pertenece a esa estirpe de militantes cuya vida, lejos de agotarse en la biografía, plantea un problema político a las generaciones posteriores: qué significa ser revolucionario cuando las organizaciones de izquierda abandonan progresivamente la lucha por el poder y adaptan su actividad, su lenguaje y hasta su horizonte intelectual a las instituciones del régimen.