por Juan de Dios Abarca y Gustavo Burgos
El día de ayer, jueves 30 de octubre, se consumó el desalojo del Campamento Unión Sin Fronteras de Placilla. Este hecho —resistido por los pobladores con barricadas más por el honor que por una perspectiva de victoria— no es un episodio aislado ni una decisión administrativa más, sino un capítulo abierto de la guerra que el régimen ha declarado contra los pobladores, los trabajadores y el pueblo. El Estado chileno, en su forma más descarnada, mostró que la única respuesta que tiene para los reclamos populares es la represión y el despojo.