por Joseph Daher
La violenta y sangrienta escalada de Israel contra Líbano en las últimas semanas ha supuesto un duro golpe para Hezbolá, especialmente tras el asesinato de Hassan Nasralá. Comenzó con la explosión de los dispositivos de comunicación utilizados por miembros de Hezbolá (civiles y soldados), que causó 39 muertos y varios miles de heridos. A este atentado siguió una catastrófica campaña de bombardeos que provocó el asesinato de altas personalidades militares y políticas del partido, así como la muerte de casi dos mil civiles y el desplazamiento de más de un millón de personas.