por Alexander Fangmann
Aprobado por un referéndum el domingo cuyo resultado general no estaba en duda, el gobierno cubano ha adoptado una nueva constitución que permite explícitamente la propiedad privada y que consagra iniciativas anteriores para integrar más profundamente al país en la economía global y desmantelar lo que queda de las medidas económicas radicales adoptadas en un período anterior.