La correspondencia entre Hermann Hesse y Stefan Zweig se extendió por un período de treinta y cinco años, hasta la muerte de este último en 1942. A través de estas cartas -recopiladas y publicadas en el año 2009- se puede asistir a la construcción de un pensamiento común entre estos dos grandes autores, comprometidos con la inequívoca defensa de la razón, del bien y de la humanidad en una época turbulenta, confirmando que no hay estética que pueda existir sin el armazón de un pensamiento ético que la sustente.
Stefan Zweig
Stefan Zweig, el triunfo de la perfección sobre el caos
por Lola Moreno
Hay autores que no conocen el terror a la página en blanco. Mary Shelley, por ejemplo, decía admitir humildemente que la invención no consiste en crear a partir de la nada, sino a partir del caos, en disponer los materiales y dar forma a sustancias oscuras e informes, en la capacidad de captar las posibilidades de un asunto y en el poder de moldear y adaptar ideas sugeridas en relación con él.
Stefan Zweig: el rapto de Europa
por Antonio García Vila //
La editorial Acantilado continúa, infatigable, su tarea de recuperación de uno de los europeos modélicos que contribuyó, en buena medida, a forjar la idea, un tanto romántica, bastante ingenua, de un mundo pasado si no ideal, al menos brillante, cultivado, sensible y lujosamente decadente: el mundo de ayer.
Era, no lo olvidemos, un mundo despótico e imperialista, un mundo marcado por unas jerarquías inapelables y una miseria sin cuento. Era el mundo que relucía en los dorados vieneses, en su pintura novedosa, en su música rupturista, en su literatura crítica y su filosofía de vanguardia, y que se ocultaba en los suburbios, en la doble moral, en la prostitución y el desempleo. Un mundo mítico, es cierto, pero que ha ejercido sobre las generaciones siguientes un efecto deslumbrante que inducía a sortear la realidad y confiar en un sueño.