por Rob Sewell
El príncipe Felipe, marido la reina Isabel II, ha muerto. Como era de esperar, el establishment ha aprovechado la oportunidad para volcarse en alabanzas hacia este fanático infame, y promover el ondear patriótico de banderas. Nosotros decimos: ¡Abolir la monarquía! ¡Derribemos esta podrida reliquia reaccionaria!