por Gustavo Burgos
El despido de 44 trabajadores a honorarios de la Municipalidad de Valparaíso sacudió el ambiente político en la ciudad. Primero por ser un ataque a los trabajadores municipales sin precedentes y —segundo— por provenir de la decisión del flamantemente reelecto alcalde «ciudadano» Jorge Sharp, quien ha hecho profesión de autoproclamar su condición de demócrata, renovador de la política y respetuoso de los derechos individuales.