por Luis Miguel Iruela
Uno de los errores más frecuentes que comete el lector que se acerca a la poesía es preguntarse: ¿esto qué quiere decir? Como si fuera un texto en prosa, esto es, esperando unas conclusiones. Dicha actitud supone confundir los poemas con acertijos. La auténtica poesía (no hablamos de los himnos o de las letras de canciones) no significa algo concreto, sino que es en sí misma un canto, por eso se la asimila con tanta frecuencia a la música, una melodía compuesta con palabras.