por Laura Manzanera
“La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común”, escribió Olympe de Gouges en 1791. Así arrancaba su famosa Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, considerada unánimemente como el primer manifiesto feminista. En su preámbulo, la autora explicaba claramente su objetivo: “Las madres, hijas, hermanas representantes de la nación, piden que se las constituya en asamblea nacional. Por considerar que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos de la mujer son las únicas causas de los males públicos y de la corrupción de los gobiernos”. En plena Revolución Francesa, elaboró el documento pionero en postular la igualdad jurídica y legal de las mujeres respecto a los hombres, y el carácter verdaderamente universal de los derechos humanos.