por Alejandro Valenzuela Torres
En un nuevo acto de piratería imperialista y desafío abierto al derecho internacional, buques de guerra de la Armada israelí interceptaron la Flotilla Global Sumud (GSF) —una misión civil compuesta por más de 40 embarcaciones provenientes de distintos países— cuando se encontraba en aguas internacionales del Mediterráneo rumbo a la Franja de Gaza. Su objetivo era claro: romper el criminal bloqueo naval impuesto por Israel desde hace más de 17 años y entregar ayuda humanitaria a una población sometida a un genocidio transmitido en vivo desde hace casi dos años.