por Francisco Merlí
Durante meses, hemos sido testigos de una situación de lo más peculiar. Por un lado, el capitalismo global ha entrado claramente en una fase prolongada de crisis que se manifiesta en todos los niveles. Por otro lado, el mercado bursátil estadounidense está en auge. La economía mundial se encuentra sumida en unos niveles de inversión históricamente bajos y se enfrenta a las consecuencias de que todo el tejido del comercio internacional se haya visto desgarrado por los aranceles y las guerras comerciales de Trump. La confrontación actual entre Estados Unidos y China se está descontrolando con medidas proteccionistas de represalia.