por Claudia Aranda
Lo que está ocurriendo en las cárceles israelíes no puede seguir siendo leído como una suma de abusos aislados ni como desviaciones coyunturales propias de un conflicto prolongado. Los informes acumulados de organizaciones palestinas, israelíes y de Naciones Unidas describen una arquitectura coherente, progresiva y deliberada de deshumanización, que hoy permite hablar con fundamento de un proceso de eliminación estructural de la población palestina detenida.