por Álvaro Bisama
A veces es imposible no recordar el silencio literario de Alberto Blest Gana, que murió en su cuarto del lujoso Hotel Majestic en París, a fines de 1920. Eso porque él, que era el más conocido o el más importante narrador del siglo XIX chileno, dejó de publicar ficción por tres décadas, desde 1867 a 1897. Antes había editado varios libros —entre ellos Martín Rivas, de 1862— que supusieron la idea de que en Chile la novela podía llegar a ser un arte mayor y una forma posible de una lengua nacional.