por David García y Vincent Angerer
Las imágenes enviadas desde el telescopio James Webb han sorprendido al mundo. Estas son las imágenes más nítidas y de mayor alcance del universo hasta ahora obtenidas por la humanidad. Como era de esperar, un astrónomo jesuita que trabaja en el propio observatorio del Vaticano describió estas imágenes como: «se nos revela la creación de Dios, y en ella podemos ver tanto su asombroso poder como su amor por la belleza».1