«El poder del perro»: La obra maestra de la genial Jane Campion

por Horacio Ramírez

Para una película ambientada en el noroeste norteamericano —Montana—, y filmada en Nueva Zelanda, en el valle de Ontago, y producida por Nueva Zelanda, Australia, Reino Unido y Canadá, podemos permitirnos el desliz de iniciar nuestro análisis en las arenas de Gizeh, en Egipto. Es sabido que la Gran Esfinge tiene tres períodos de construcción: el más antiguo —de datación incierta— que corresponde al cuerpo; le sigue la cabeza, que fue reducida en sus dimensiones para poder tallar la cara de un faraón —presuntamente, Kefrén— y la más reciente que son las garras como de león, construidas por los romanos.

Leer más

Ir al contenido