Aminadab Mohamed bajó del tren, El Cairo se estremecía bajo sus pies como un animal sediento, un suspiro largo y esperanzador abrió el día, sin embargo, la máquina de café de la estación sólo le dio medio vaso. Él no lo sabía, pero a partir de ese momento el mundo estaba en su contra.
Samuel Rodríguez Medina
Cuento de Samuel Rodríguez Medina: «El denario de Bruto»
Oro, veneno más funesto… W.S.
Mi historia es la última, la historia final. Nadie estará preparado para leer las siguientes líneas.
Mi nombre es Stefan, me hice famoso, quizá demasiado famoso. Mi historia comienza con una moneda, la moneda más rara del mundo: el denario de Bruto, la más admirada de todas. Es una moneda sobria y eficaz, intimida a quien la observa, da poder a quien la posee, lo cual es en efecto el verdadero sentido del dinero. Quedan algunas cien en el mundo, mi padre guarda una en una bóveda secreta. Una tarde me la enseñó, la imagen quedó grabada en mi memoria, esos dos pequeños puñales desgarrando el corazón de la historia dejaron una profunda huella en mi ser. Los pequeños puñales se clavaron en el fondo de mi mirada y modificaron para siempre mi relación con el instante.
Cuento de Samuel Rodríguez: «El mundo en llamas»
Padre Nuestro que estás en los cielos,
Con las golondrinas y con los misiles,
Quiero que vuelvas antes de que olvides
Cómo se llega al sur de Río Grande.
Mario Benedetti.
He muerto en el infierno
—le llamaban Passchendaele-.
Sigfried Sassoon
Miles de cuerpos caían atravesados por las balas, devorados por las ratas, abatidos por el odio de una furia al límite. La locura se apoderó de nosotros. El mundo estaba en llamas.
Hemos perdido la juventud, pero también la cordura, y también los deseos de vivir. Estábamos tan despreocupados, y sin embargo al borde del infierno. Nos sentíamos seguros. Nadie nos dijo la verdad: éramos frágiles.