de Revolución
Suena cruel. Y lo es. El asesinato de tres funcionarios de Carabineros, en circunstancias poco claras, tuvo la conclusión que todo el mundo esperaba. Detrás de los llamados a “la guerra”, a “copar Chile” y las “respuestas militares proporcionales”, siempre se escondió el propósito de salvar de la persecución criminal al mando corrupto de la policía uniformada. Eso, por lo visto, requiere de ciertos sacrificios.