de Colectivo Pimentón Rojo
Tras la irrupción de la Revuelta Popular se nos ha presentado una primera dificultad: asumir objetivamente que enfrentamos un nuevo escenario político que amerita con urgencia responder sin añoranza de lo transcurrido. Dicha apreciación de la realidad política descansa en caracterizar la existencia de una crisis política de legitimidad profunda en las entrañas de la democracia liberal, acompañada como telón de fondo de una crisis civilizatoria, en cuanto reproducción de un orden que evidencia signos de desgaste y colapso a escala global. Evidentemente las crisis han sido constitutivas históricamente del régimen capitalista, por lo tanto, jugar al rol de espectadores no es una posibilidad, sino más bien, construir proyecto revolucionario, abrir el comunismo como horizonte político que se expresa como movimiento crítico al estado actual.