por Valeria Menéndez
En 1975, cuando las cárceles clandestinas y los campos de concentración de la dictadura comenzaban a poblarse con miles de militantes obreros y populares, Patricio Guzmán estrenaba en el exilio lo que sería, sin dudas, la obra cinematográfica más importante jamás realizada sobre el proceso revolucionario chileno: La Batalla de Chile.