de Nueva Icaria[1].
“Es un hecho aceptado que todo sólo puede ir de mal en peor. «El futuro no tiene porvenir» es la sabiduría de una época que ha alcanzado, bajo su aire de extrema normalidad, el nivel de conciencia de los primeros punks. (…) Ya no hay que esperar —una mejoría, una revolución, el apocalipsis nuclear o un movimiento social. Esperar más es una locura. La catástrofe no es lo que viene, sino lo que está aquí. Nos situamos desde ahora en el movimiento de colapso de una civilización. Aquí es donde hay que tomar partido”.
—Comité Invisible. La insurrección que viene, 2007.
- Al igual que hace 6 años, o como hace 20 años, o como hace medio siglo atrás, el mundo da vueltas mientras es consumido por el fuego. El avance de la larga crisis estructural del capital esta marcada por el genocidio, la persecución, la precariedad de la vida y la destrucción de la naturaleza. Pero también por la resistencia, por las pasiones que despiertan sublevaciones imaginadas, por formas de solidaridad y apoyo mutuo que nacen detrás de barricadas, banderas y empedradas. Nosotros nos encontramos junto a estos segundos. No hay que esperar que el viento esté a nuestro favor para movernos, no hay mejor momento para hacerlo que ahora.