por Leonardo Padura
En 1905, León Trotsky participa de una revolución que será sofocada por el poder zarista y es deportado a Siberia. Tiene 27 años y su destino está más allá del Círculo Polar Ártico. Pero en una de las paradas, el prisionero iniciará la fuga. Las condiciones son extremas: es la estepa siberiana y las temperaturas están por debajo de los 25 grados. Hay pueblos desconocidos, lenguas desconocidas, otras costumbres. Teme todo el tiempo que lo capturen y su cochero no deja de beber.